Menos intenciones, m√°s avances



Por: Fabiola Freire, administradora p√ļblica y acad√©mica de la Universidad Central

Estamos frente a lo que se ha denominado ‚Äúla cuarta ola feminista‚ÄĚ, rodeados de informaci√≥n que entre otras cosas exige para las mujeres no m√°s violencia, m√°s igualdad y que se asegure la representaci√≥n en los espacios de poder.

El miércoles 4 de marzo, a 4 días del Día internacional de la Mujer, el Congreso Nacional aprobó -con mayoría- la fórmula de la paridad a aplicarse en el próximo plebiscito que quiere cambiar la actual Constitución creada en dictadura, y reemplazarla por una Constitución más representativa de las chilenas y chilenos.

Una f√≥rmula de paridad que establece por primera vez en una elecci√≥n, la obligatoriedad de que las candidaturas para pertenecer al √≥rgano que redactara la nueva Constituci√≥n sean equitativas (g√©nero femenino y masculino representados en igualdad de esca√Īos); pero adem√°s (hecho novedoso), que el resultado de la elecci√≥n asegure igualdad en la representatividad. Es decir, en caso de que el resultado de la elecci√≥n sea la sobrerrepresentaci√≥n de un g√©nero por sobre otro, se corregir√° para que el que est√° subrepresentado pueda alcanzar la equidad, disminuyendo as√≠ la brecha de g√©nero existente hasta ahora en el sistema electoral chileno. 

Sin embargo, esta medida, que solo rige para el plebiscito del 26 de abril, puede considerarse insuficiente ya que este mismo a√Īo, en el mes de octubre, la ciudadan√≠a se enfrentar√° a una mega elecci√≥n donde deber√° votar por alcaldes, gobernador regional, concejales y delegados constituyentes, todo en un mismo proceso, donde no regir√° el criterio de paridad.

Por eso es pertinente preguntarnos ¬Ņes suficiente este hito o solo es una declaraci√≥n de buenas intenciones? Lo cierto es que toda acci√≥n tendiente a reducir la brecha de g√©nero en cualquier √°mbito es positiva. Avanzar en paridad para una tarea trascendental como lo es la redacci√≥n de una nueva carta magna fija las bases para medidas de equidad a futuro. Si quienes compondr√°n el √≥rgano constituyente incorporan las perspectivas de g√©nero de manera equilibrada, los derechos de las mujeres deber√°n verse representados y visibilizados como nunca antes y podremos pensar en una Constituci√≥n con enfoque de g√©nero que hoy no existe. Recordemos que solo el 25% del parlamento son mujeres y que los cargos de direcci√≥n en empresas son ocupados en un 98% por hombres. 

Por tanto, el desafío es primero esperar una amplia participación de mujeres en el próximo proceso constituyente, que la opción Apruebo y Convención Constitucional sea la mayoritaria y que, se incluya una mirada de género como parte de los principios rectores del nuevo Chile.

Hoy so√Īar es m√°s leg√≠timo que nunca, el proceso de cambio est√° en marcha y todas las posibilidades est√°n al alcance. 


Menos intenciones, m√°s avances



Por: Fabiola Freire, administradora p√ļblica y acad√©mica de la Universidad Central

Estamos frente a lo que se ha denominado ‚Äúla cuarta ola feminista‚ÄĚ, rodeados de informaci√≥n que entre otras cosas exige para las mujeres no m√°s violencia, m√°s igualdad y que se asegure la representaci√≥n en los espacios de poder.

El miércoles 4 de marzo, a 4 días del Día internacional de la Mujer, el Congreso Nacional aprobó -con mayoría- la fórmula de la paridad a aplicarse en el próximo plebiscito que quiere cambiar la actual Constitución creada en dictadura, y reemplazarla por una Constitución más representativa de las chilenas y chilenos.

Una f√≥rmula de paridad que establece por primera vez en una elecci√≥n, la obligatoriedad de que las candidaturas para pertenecer al √≥rgano que redactara la nueva Constituci√≥n sean equitativas (g√©nero femenino y masculino representados en igualdad de esca√Īos); pero adem√°s (hecho novedoso), que el resultado de la elecci√≥n asegure igualdad en la representatividad. Es decir, en caso de que el resultado de la elecci√≥n sea la sobrerrepresentaci√≥n de un g√©nero por sobre otro, se corregir√° para que el que est√° subrepresentado pueda alcanzar la equidad, disminuyendo as√≠ la brecha de g√©nero existente hasta ahora en el sistema electoral chileno. 

Sin embargo, esta medida, que solo rige para el plebiscito del 26 de abril, puede considerarse insuficiente ya que este mismo a√Īo, en el mes de octubre, la ciudadan√≠a se enfrentar√° a una mega elecci√≥n donde deber√° votar por alcaldes, gobernador regional, concejales y delegados constituyentes, todo en un mismo proceso, donde no regir√° el criterio de paridad.

Por eso es pertinente preguntarnos ¬Ņes suficiente este hito o solo es una declaraci√≥n de buenas intenciones? Lo cierto es que toda acci√≥n tendiente a reducir la brecha de g√©nero en cualquier √°mbito es positiva. Avanzar en paridad para una tarea trascendental como lo es la redacci√≥n de una nueva carta magna fija las bases para medidas de equidad a futuro. Si quienes compondr√°n el √≥rgano constituyente incorporan las perspectivas de g√©nero de manera equilibrada, los derechos de las mujeres deber√°n verse representados y visibilizados como nunca antes y podremos pensar en una Constituci√≥n con enfoque de g√©nero que hoy no existe. Recordemos que solo el 25% del parlamento son mujeres y que los cargos de direcci√≥n en empresas son ocupados en un 98% por hombres. 

Por tanto, el desafío es primero esperar una amplia participación de mujeres en el próximo proceso constituyente, que la opción Apruebo y Convención Constitucional sea la mayoritaria y que, se incluya una mirada de género como parte de los principios rectores del nuevo Chile.

Hoy so√Īar es m√°s leg√≠timo que nunca, el proceso de cambio est√° en marcha y todas las posibilidades est√°n al alcance. 


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