Economía circular ofrece nuevas oportunidades para el planeta

La Región de Coquimbo es pionera en la aplicación de estos principios que incluyen la agregación de valor a los descartes de la industria para la elaboración de nuevos productos. En la región se desarrollan iniciativas innovadoras de alto impacto que son el futuro del desarrollo sostenible.

 

Para nadie es noticia que nuestro planeta vive una crisis medioambiental. El calentamiento global y la escasez de recursos naturales pronto harán insostenible la forma en que actualmente se producen los bienes y servicios. Ante este panorama, la economía circular nace como una alternativa para disminuir el impacto negativo en el medio ambiente. Es una estrategia que busca reducir los desechos que producen las industrias a  nivel mundial. El modelo económico pretende es el máximo aprovechamiento de los recursos buscando nuevos usos para lo que antes se descartaba. La estrategia circular va de la mano con los conceptos de reducción, reutilización y reciclaje.

 

Como ejemplo, solo en la industria pesquera de la Región de Coquimbo las plantas certificadas generan cerca de 14 mil toneladas de biomasa residual. Deshacerse de estos descartes significa altos costos para las empresas y un costo aún mayor para el medioambiente. Sin embargo, la región es pionera en la aplicación de economía circular a nivel nacional. A través del Programa Estratégico Regional (PER) MásMar de la Corporación de fomento de la producción (Corfo) se están llevando a cabo investigaciones y desarrollando prototipos que buscan plantear nuevos usos para los descartes de la industria pesquera y acuícola.

 

Académicos de la Universidad Católica del Norte (UCN) investigan cómo fabricar ecopaneles de construcción de yeso cartón a partir de conchas de mar. Por su parte, investigadores de La Universidad de La Serena quieren extraer de la jibia, o calamar gigante, aceites, colágeno y gelatina, y de esa forma aprovechar más del 40% del animal, que es lo que se usa actualmente. Además, distintas empresas de la región han desarrollado prototipos de alimentos como el “yuyolate”, un mousse a base de cochayuyo, un paté de ostión, un paté de machas, sazonadores de camarón y langostino e incluso un snack de ostión.

 

El modelo económico circular tiene un tremendo impacto en la sustentabilidad ambiental, ya que cambia el paradigma de un modelo económico lineal, en el que se extrae, usa y desecha, a uno que toma los descartes como materia prima y les agrega valor permitiendo así la elaboración de nuevos productos. “Con esto, se busca que los descartes sean incorporados a los procesos económicos a través de iniciativas innovadoras de alto impacto. Así, estos  bioproductos se transforman en una fuente generadora de oportunidades por medio de  la agregación de valor” sostuvo Guillermo Molina, gerente de MásMar y experto en economía circular.

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