Comunicación improbable



Daniela Henríquez, directora alterna del IPP UCN Coquimbo

La comunicación es improbable. Al menos así lo señalan diferentes autores porque no necesariamente lo que se quiere comunicar, es lo que se comunica o lo que a la vez se comprende. 

“Doble contingencia” es como le llamó el destacado sociólogo Niklas Luhmann. Y en los tiempos que corren, esta característica de la comunicación se vuelve aún más intrigante considerando que los canales de comunicación y los tiempos de esta, se han dinamizado.

Según la Encuesta del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte Región de Coquimbo, un 62% de la población urbana regional, estaría utilizando las redes sociales todos los días, siendo Facebook y WhatsApp las redes más usadas. Sin embargo, existen importantes diferencias por edad, mientras un 88% de los jóvenes declara utilizar redes sociales todos los días, sólo un 18% de los adultos mayores lo hace con esta misma frecuencia.

Lo anterior muestra que el uso de las redes sociales probablemente irá en aumento ya que estaría asociado a un cambio generacional. Algunos dirán que, por ello, actualmente nos comunicamos e interactuamos menos, que el acceso a internet y las redes sociales nos ha ido aislando de otros y que subsumidos en las pantallas de teléfonos y computadores hemos dejado de hablar, sin embargo, ¿es esto así?

Desde otra óptica podríamos decir que nunca antes estuvimos más comunicados. Al mismo tiempo y en el mismo lugar, podemos estar interactuando por diferentes aplicaciones, a través de múltiples pantallas, con cientos de personas en distintas partes del mundo.

Nunca antes habíamos tenido tantas posibilidades de comunicarnos. Pero, volviendo con la idea inicial, recordemos que la comunicación es improbable y en este devenir de comunicación es fácil perderse. Entre fake news, realidades tergiversadas, influencers y minorías vociferantes, es difícil distinguir qué efectivamente se está comunicando.

Es por ello que hoy la comunicación, como sistema social complejo, requiere de mayor especialización y por ello, los periodistas tienen una gran oportunidad y un gran desafío al mismo tiempo. Sobresalir en este torrente de información no es tarea fácil, pero al mismo tiempo es una responsabilidad social en la medida que el acceso a la información, es una oportunidad para el desarrollo y especialmente para nuestras regiones y sus territorios apartados.

En un contexto de descentralización, la aparición de nuevos medios regionales que comuniquen desde las regiones y para las regiones, serán claves para el fortalecimiento ciudadano y con ello, el fortalecimiento de la democracia. Aunque la comunicación siga siendo improbable, al menos de esta forma le hacemos juego a una mayor probabilidad.  


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